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El ayuno en la Iglesia Adventista del Séptimo Día: Un acercamiento histórico
Date Issued
2026
Author(s)
Eduardo Franco Silva
Universidad Adventista de Chile
Editor(s)
Universidad Adventista de Chile
Abstract
En nuestros círculos adventistas no es frecuente ver un libro que
trate sobre el ayuno. El fundamento bíblico de esta práctica es
poco comprendido dando como resultado una escasa participación en
las convocatorias a días de oración y ayuno. Paralelamente, nuestra
época se caracteriza por un renovado interés en lo espiritual. El peligro
para los cristianos radica en que participen en estas prácticas siguiendo
modas o inspirados en celebraciones religiosas no cristianas
desconociendo su filosofía de fondo.
Quiero felicitar a la editorial de la Universidad Adventista de Chile
por publicar este material. La obra, más allá de compartir los
fundamentos bíblicos de dicha celebración, analiza la forma correcta
de llevarla a cabo. Además, no se limita a los tiempos bíblicos, sino
que traza su práctica histórica en el judaísmo y el cristianismo hasta
nuestros días. También describe su uso dentro de la Iglesia adventista.
El libro es metódico, presenta una hipótesis, analiza y propone una
corrección en la comprensión de su rol y su práctica. Es completo al
cubrir todos los aspectos del ayuno.
En los tiempos en que vivimos anhelamos como iglesia ver un
cuerpo de miembros activo y fuertemente aferrado al Señor. Cristo
prometió a su Iglesia que en los últimos días derramaría su Espíritu
sobre toda carne y que su poder llevaría a que su pueblo proclame el
evangelio con convicción y fervor. Pero esto requiere de una
preparación previa que incluya la oración, el ayuno y el estudio de las
Escrituras. Esta preparación no pretende obtener el favor de Dios, sino
poner nuestras vidas en sintonía con el Cielo y que participemos
activamente en su última proclamación de gracia y salvación a un
mundo que perece.
En este contexto comprendemos que el ayuno y la oración nos
ayudan a centrarnos en lo esencial: la conexión con el Cielo, dejando a
un lado toda distracción que compita por nuestro tiempo y atención.
Por esto, el ayuno puede ser de diferentes elementos distractores. Por
ejemplo, alimentos, dispositivos electrónicos, etc., para concentrarnos
en el estudio de la Biblia y la oración. Recuerdo cuánto me impresionó
el comentario de una antigua compañera de estudios de religión judía.
Estando en una conversación me avisó que en su país ya iban a entrar
en sábado, diciendo: “Nos comunicamos la semana que viene, porque
ahora voy a apagar todos mis dispositivos electrónicos durante el
sábado”. Allí me percaté de que como adventistas lamentablemente
nos perjudicamos al tener una dedicación parcial al Señor incluso en
las horas sagradas del sábado. Tenemos mucho que crecer en nuestra
práctica religiosa y debiéramos privilegiar una relación con el Cielo sin
interferencias.
Que Dios bendiga a cada lector de este libro al estudiar un tema tan
importante. Agradezco de corazón al pastor Eduardo Franco por su
gran contribución.
trate sobre el ayuno. El fundamento bíblico de esta práctica es
poco comprendido dando como resultado una escasa participación en
las convocatorias a días de oración y ayuno. Paralelamente, nuestra
época se caracteriza por un renovado interés en lo espiritual. El peligro
para los cristianos radica en que participen en estas prácticas siguiendo
modas o inspirados en celebraciones religiosas no cristianas
desconociendo su filosofía de fondo.
Quiero felicitar a la editorial de la Universidad Adventista de Chile
por publicar este material. La obra, más allá de compartir los
fundamentos bíblicos de dicha celebración, analiza la forma correcta
de llevarla a cabo. Además, no se limita a los tiempos bíblicos, sino
que traza su práctica histórica en el judaísmo y el cristianismo hasta
nuestros días. También describe su uso dentro de la Iglesia adventista.
El libro es metódico, presenta una hipótesis, analiza y propone una
corrección en la comprensión de su rol y su práctica. Es completo al
cubrir todos los aspectos del ayuno.
En los tiempos en que vivimos anhelamos como iglesia ver un
cuerpo de miembros activo y fuertemente aferrado al Señor. Cristo
prometió a su Iglesia que en los últimos días derramaría su Espíritu
sobre toda carne y que su poder llevaría a que su pueblo proclame el
evangelio con convicción y fervor. Pero esto requiere de una
preparación previa que incluya la oración, el ayuno y el estudio de las
Escrituras. Esta preparación no pretende obtener el favor de Dios, sino
poner nuestras vidas en sintonía con el Cielo y que participemos
activamente en su última proclamación de gracia y salvación a un
mundo que perece.
En este contexto comprendemos que el ayuno y la oración nos
ayudan a centrarnos en lo esencial: la conexión con el Cielo, dejando a
un lado toda distracción que compita por nuestro tiempo y atención.
Por esto, el ayuno puede ser de diferentes elementos distractores. Por
ejemplo, alimentos, dispositivos electrónicos, etc., para concentrarnos
en el estudio de la Biblia y la oración. Recuerdo cuánto me impresionó
el comentario de una antigua compañera de estudios de religión judía.
Estando en una conversación me avisó que en su país ya iban a entrar
en sábado, diciendo: “Nos comunicamos la semana que viene, porque
ahora voy a apagar todos mis dispositivos electrónicos durante el
sábado”. Allí me percaté de que como adventistas lamentablemente
nos perjudicamos al tener una dedicación parcial al Señor incluso en
las horas sagradas del sábado. Tenemos mucho que crecer en nuestra
práctica religiosa y debiéramos privilegiar una relación con el Cielo sin
interferencias.
Que Dios bendiga a cada lector de este libro al estudiar un tema tan
importante. Agradezco de corazón al pastor Eduardo Franco por su
gran contribución.