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- PublicationEl fin de la libertad de conciencia. Apocalipsis 13(2026)Rodrigo A. Quezada GuzmánEste libro nace como un modesto aporte al estudio profético escatológico, buscando rescatar principios claros y esenciales de interpretación. No pretende presentar algo novedoso ni revolucionario, sino más bien evidenciar, a través de la reflexión y de la Escritura sola, verdades que ya han sido expuestas por aquellos intérpretes que, fieles al principio de Sola Scriptura, han dedicado su vida a comprender los tiempos. He decidido deliberadamente no saturar estas páginas con referencias externas; no porque no existan, sino porque el propósito de este libro es que la Biblia hable por sí misma, con su propia voz, con su propia autoridad. Y que el lector pueda tener argumentos Bíblicos para fundamentar su fe en relación a la gran crisis final anunciada por los profetas bíblicos. Lo que aquí se presenta no es nuevo, pero sí urgente. Y aunque en ocasiones el lenguaje utilizado es sencillo, no es por superficialidad, sino por la necesidad de hacer accesibles ideas que, por su naturaleza, son profundas y, a veces, difíciles de asimilar. Aun así, este no es un libro ligero. El lector pronto descubrirá que no basta con haber leído la Biblia; será necesario haberla entendido, haber meditado en ella, haberse detenido en aquellos pasajes que constituyen la base del pensamiento profético. Este libro ha sido desarrollado in crescendo, permitiendo que cada idea construya sobre la anterior. Sin embargo, en más de una ocasión ha sido necesario retomar conceptos previamente expuestos. Esto no es casual, sino intencional. Hay verdades que, por su peso y relevancia, necesitan ser recordadas, y afirmadas nuevamente en la mente del lector. La repetición, en este caso, no es redundancia, sino una herramienta para profundizar la comprensión. Mi intención ha sido que la lectura sea lo más fluida posible, pero también honesta en cuanto a sus exigencias. Habrá momentos en los que el lector sentirá la necesidad de detenerse, releer y reflexionar. Y eso es parte del proceso. Este no es un contenido que deba ser consumido con prisa. Si en algún punto se pierde el hilo, lo más sabio será regresar, repasar y permitir que la comprensión se afirme antes de avanzar. La profecía no se revela al apresurado, sino a aquel que se dispone con atención y reverencia. A lo largo de estas páginas, como dije anteriormente, he intentado avanzar de manera progresiva, construyendo una línea de pensamiento que se vuelve más intensa y desafiante a medida que se desarrolla. Especialmente desde los capítulos 5 al 8, el contenido adquiere un carácter más contundente, porque la profecía no puede ser tratada con ligereza. Debe ser abordada con reverencia, con detenimiento, con un silencio interior que permita que el Espíritu Santo guíe la mente hacia la verdad. El enfoque de este libro se centra particularmente en comprender cómo la llamada “imagen de la bestia” puede llegar a convertirse en un objeto de adoración global, y cuáles serían los mecanismos que conducirán a ese escenario. Por esta razón, el lector notará que ciertos temas proféticos ampliamente conocidos no son desarrollados en profundidad. No por falta de importancia, sino porque no forman parte del eje central de esta obra. El énfasis está puesto en los acontecimientos finales, en aquello que aún está por desarrollarse, y en cómo esos eventos afectarán directamente la experiencia humana. El título de este libro no es casual. Es sugestivo, sí, pero sobre todo es urgente. Vivimos en un tiempo en el que la libertad -esa capacidad de vivir conforme a la conciencia- comienza a desvanecerse lentamente. De manera casi imperceptible, las mentes del mundo se están oscureciendo. La humanidad pierde el foco, deja de analizar, se rinde ante una constante distracción que adormece el pensamiento y debilita la sensibilidad espiritual. Se está perdiendo la capacidad de discernir los tiempos, de observar con claridad el rumbo hacia el cual se dirige este mundo. El capítulo 13 de Apocalipsis presenta un escenario tan impresionante como inquietante: un planeta sumido en el engaño, donde hombres y mujeres, voluntaria o inconscientemente, han decidido silenciar la voz del Espíritu Santo. Han perdido la valentía de permanecer firmes. Han dejado de resistir. Y sin embargo, la historia ya nos ha mostrado que la fidelidad no depende de las mayorías. Así como en Babilonia solo tres hombres se mantuvieron en pie frente a la gran imagen erigida por el rey, negándose a rendir su conciencia aún bajo amenaza de muerte, así también en el tiempo final habrá un remanente. La diferencia es que, esta vez, el escenario será global. La realidad es sobria: serán pocos. Un grupo reducido que habrá permitido que Dios los santifique, que estarán preparados para enfrentar la presión, el cansancio, la persecución e incluso la muerte. Serán los últimos mártires de la historia. Personas que permanecerán libres interiormente mientras el mundo entero se somete a un sistema de adoración impuesto. Hombres y mujeres que no negociarán su lealtad, aunque el costo sea todo. Porque el conflicto final no será teórico ni distante. Será profundamente personal. No afectará solo a sistemas o naciones, sino al corazón de cada ser humano. Nadie quedará al margen. Cada decisión, cada convicción, cada acto de fidelidad o de concesión tendrá un peso eterno. En esencia, todo se reducirá a una sola pregunta, simple en su forma pero absoluta en sus implicaciones: ¿a quién rendimos nuestra adoración? Y esa decisión, no podrá ser postergada para siempre.
- PublicationHistoria del frejol (Phaseolus vulgaris L.) en Chile, desde sus orígenes(2026-09)
;Becerra V., Viviana ;Ferreyra E., Raúl ;Paredes C., Mario ;Blair, Mathew ;Paul Gepts ;Quiroz E., Carlos ;Brezinsky I., Andrei ;González M., Rodrigo ;Sepúlveda R., Paulina ;Daniel G. Debouck ;Lagos Z., Eduardo ;Valderrama Z., Felipe ;Larraín S., Patricia ;Donoso Ñ., Gabriel ;Marticorena G., Alicia ;Finot S., Víctor ;Mario Paredes C.Viviana Becerra, V.El frejol ha sido un alimento tradicional de la cocina chilena, desde antes de la llegada de los Incas y españoles al Chile actual. A pesar de esta situación, el posible origen del frejol chileno no se conoce con exactitud, aunque existe concordancia de un origen foráneo, ya que no se ha encontrado frejol silvestre, posiblemente debido a las condiciones climáticas adversas presentes en la zona norte para su crecimiento. En este sentido, algunas hipótesis plantean un posible origen argentino, aunque no se descarta la influencia posterior de los países limítrofes como Perú y Bolivia, donde existe frejol silvestre y donde se ha mantenido desde muy temprano, un activo intercambio comercial con las poblaciones chilenas. Es así como, a la llegada de los españoles al país, el frejol ya se encontraba diseminado en gran parte del país como quedo consignado, por los cronistas que acompañaron a Pedro de Valdivia y por la información arqueológica e histórica de la zona. Posteriormente, debido a la introducción de nuevos cultivos y escaso valor alimenticio dado por los españoles a los productos nativos (‘cultivo de indios’), el consumo del frejol estuvo restringido principalmente a los indígenas, sin embargo, con el paso del tiempo el frejol comenzó a ser considerado e incorporado como un producto más dentro de la cocina criolla. Con el crecimiento de la agricultura y posteriormente la minería, el frejol se constituyó en un plato irremplazable en las comidas de trabajadores agrícolas, urbanos y mineros, considerados de bajos ingresos. Dada esta situación, nació la expresión popular y coloquial ‘más chileno que los porotos’, que simboliza la identidad, tradición y la historia de este producto en el país. Con el paso del tiempo y la creación del Ministerio de Agricultura, se empezaron a realizar los primeros estudios científicos en frejol con la recolección de germoplasma, las evaluaciones agronómicas de este material genético y las primeras hibridaciones para obtener nuevas variedades. Posteriormente, se creó del Instituto de investigaciones Agropecuarias (INIA), que le dio un nuevo impulso a la investigación en frejol en mejoramiento genético, prácticas agronómicas y la difusión del cultivo hacia los agricultores. Durante todo este período hasta nuestros días, el frejol ha jugado un rol importante en la agricultura nacional, especialmente entre los años 1970 y 1990, donde su cultivo alcanzó una importante superficie sembrada y la producción que fue capaz de abastecer las necesidades nacionales, además de exportar una cantidad importante a diferentes países de América y Europa. En este periodo, es importante destacar también la importancia de la cooperación internacional que recibió INIA de parte del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), que incluyó el intercambio de germoplasma, preparación técnicas de profesionales y técnicos en diferentes disciplinas como; mejoramiento genético, enfermedades, plagas y producción de semillas, que contribuyó a reforzar el trabajo que realizaba INIA para responder a las crecientes demandas de información técnica, de parte de los agricultores y exportadores. Dada esta situación, se desarrolló un amplio programa de difusión y transferencia de tecnología asociado a los Grupos de Transferencia de Tecnología (GTTs) y proyectos específicos enfocados a fortalecer las exportaciones del frejol financiados por el Estado. La focalización de la agricultura basada en productos de exportación y la ausencia de la resolución de algunos factores limitantes presentes en el cultivo, como la incorporación de una mayor mecanización de varias prácticas agrícolas, la ausencia de variedades aptas para cosecha mecánica, producción de semilla certificada, aumentos de los costos y pérdida de mercados internacionales, redujo la rentabilidad y el interés de los agricultores por este cultivo. Actualmente, el interés por el consumo de alimentos saludables, ha llevado a colocar al frejol nuevamente como un producto atractivo y versátil que se puede consumir en diferentes formas: fresco, congelado (verde y granado) y como grano seco, y además en diferentes preparaciones precocidas, que han contribuido a reducir el problema del tiempo de preparación del frejol. Adicionalmente, este aumento de interés en el consumo de frejol, y legumbres en general, se apoya en una serie de estudios que resaltan las propiedades nutritivas del frejol y su capacidad de prevenir algunas enfermedades importantes en la población. Esta auspiciosa situación nos incentivó a recopilar y sistematizar la información publicada, nacional e internacional, para dejarla disponible a todos los usuarios de la tecnología, incentivar la producción y el consumo de esta noble especie y de esta manera contribuir a mejorar la salud de la población. Esperamos que este libro sea de utilidad a agricultores, profesionales, técnicos y estudiantes interesados en la historia de un cultivo muy nuestro. - PublicationLa educación con sentido: espiritualidad para una enseñanza con propósito.(2025)Rodrigo A. Quezada GuzmánEste libro es, ante todo, una invitación a la reflexión y una herramienta transformadora. Bien utilizado, tiene el potencial de cuestionar y trascender la visión reduccionista que concibe la educación únicamente como un proceso de transmisión o adquisición de conocimientos. La educación con sentido -el eje central de estas páginas- busca precisamente recuperar ese “sentido” que con frecuencia se ha dejado de lado en las aulas: la formación integral del ser humano, no solo académica, sino también ética, emocional y espiritual. Con una mirada pedagógica crítica y aguda, el autor interpela al lector: ¿hemos olvidado cuál es el fin último de la educación? En una sociedad que tiende a convertir la educación formal en un mecanismo utilitario para la obtención de aprendizajes técnicos, rara vez se logra cultivar y templar aquellas facultades más elevadas del ser humano: su vocación de servicio, su respeto por los demás, su honradez, su amabilidad, su cortesía y su sentido profundo de trascendencia. Son precisamente estas cualidades -las más esenciales y, al mismo tiempo, las más descuidadas- las que permitirían a cualquier institución educativa formar personas capaces de iluminar su entorno y contribuir a reconstruir una sociedad que, hoy por hoy, se desmorona en sus cimientos éticos y se fragmenta en casi todas sus dimensiones. Este libro aspira a rescatar para el educador el sentido profundo que da dirección y propósito a su tarea. Porque si la educación se limita únicamente a transmitir conocimientos, desconectándose de su dimensión formativa y humanizadora, inevitablemente se dirige a su propia extinción. Y en ese escenario, las máquinas y la inteligencia artificial no solo serán más rápidas y eficientes, sino también, paradójicamente, podrían llegar a parecer más pedagógicas (y hasta más “humanas”) que nosotros mismos. Más allá de los contenidos académicos y del desarrollo cognitivo, este libro invita a pensar la enseñanza como un acto que toca lo espiritual, no en términos religiosos, sino como aquella fuerza que da profundidad, propósito y humanidad al proceso educativo. A lo largo de sus páginas, el autor propone un enfoque integrador que articula ciencia, pedagogía, neurociencia, teología y filosofía para mostrar cómo las emociones, la arquitectura del pensamiento, el clima del aula y la conciencia espiritual se entrelazan en el acto de enseñar. En un mundo donde la empatía se desvanece, donde predomina la cultura del aislamiento y el individualismo, la Educación con sentido levanta la voz para decir que educar también es cuidar, conectar y acompañar. Este libro es un llamado para todos quienes educan: volver a mirar al estudiante como persona, y al acto educativo como una experiencia que forma no solo mentes brillantes, sino seres profundamente humanos, capaces de amar, pensar y decidir para bien